La comida chatarra, toda la farsa detrás de ella.
¿A quién no se le apetece comer una hamburguesa con una coca cola bien fría en un día de calor? O ya sea también el caso, un buen pollo frito junto a unas papas fritas... ¿Qué cosa mala podría suceder?... Eso pensamos.
La comida chatarra, como comúnmente se les conoce a los alimentos que son sometidos a diversos procesamientos con concentraciones elevadas de grasas, calorías, condimentos, colesterol, azúcares y/o sal; resultan siendo dañinos para la salud, por su escaso aporte nutricional. Es así como, mientras una dieta equilibrada aporta entre 1.500 o 2.000 calorías diarias, una comida rápida lo puede hacer en una sola ingesta.
En este sentido, los ingredientes presentes en distintas preparaciones como: gaseosas, galletas, dulces, bebidas saborizadas, hasta comidas como perros calientes, pizzas o hamburguesas, pueden ser dañinos para la salud, por su escaso aporte nutricional. Además, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades como hipertensión arterial, obesidad, diabetes, colesterol alto e incluso algunos tipos de cáncer.
La comida chatarra tiene algo muy particular, que es al momento de su ingesta generan dopamina, este es el neurotransmisor que nos hace sentir "felices". Haciendo un efecto de adicción (un efecto similar al de las drogas o el de los cigarrillos), por sus altos niveles de aditivos que contienen. Cuando llega el momento en que los niveles de dopamina bajan en el cerebro, crea la necesidad de seguir consumiendo hasta las personas pueden llegar a tener obesidad para satisfacerse; así, es cuando el cuerpo no obtiene lo que quiere, las personas llegan a tener efectos secundarios, tales como: sufrir ansiedad, depresión, e inclusive cambios de humor/estrés.
Sin duda el efecto más contraproducente del consumo de comida chatarra tiene que ver con el desarrollo y aumento en el riesgo de padecer enfermedades que pueden llegar a ser graves. Sin embargo, también existen otras afecciones que deterioran el comportamiento de algunas funciones del organismo como:
– Provoca fatiga: a causa del escaso nivel de nutrientes como proteínas y vitaminas que el organismo necesita para funcionar. Por el contrario, en vez de producir energía, lo que realmente aporta son sensaciones de pesadez, cansancio y fatiga.
– Problemas digestivos: la ingesta constante de estos productos con componentes irritantes, azúcares y grasas; aumentan las probabilidades de padecer trastornos digestivos como, reflujo gastroesofágico o colon irritable. Una situación que altera el funcionamiento de la digestión y el tránsito intestinal.
– Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares: la comida rápida tiene un alto contenido de grasas saturadas y grasas trans, que aumentan los niveles de triglicéridos y colesterol malo en la sangre. Esta afectación altera el flujo sanguíneo al corazón y tiende a aumentar la predisposición de padecer obesidad.– Trastornos renales: la comida chatarra suele contener un alto nivel de sal, lo que provoca que el riñón trabaje más de lo normal para eliminar las toxinas de la sangre, afectando el funcionamiento del sistema renal. Así mismo, puede causar problemas de hipertensión.
– Alteración en las funciones del organismo: los diferentes ingredientes que mezclan estos productos para su fabricación, pueden alterar diferentes funcionalidades del organismo. Además, provocan diversas afectaciones como: aumento en las palpitaciones del corazón, deshidratación, dolores de cabeza, insomnio y presión arterial alta, entre otras.
– Mayor riesgo de padecer diabetes: mantener una alimentación baja en fibra aumenta los niveles de azúcar en la sangre. Esta situación puede dar lugar a padecer una diabetes tipo 2.
Llegando a una conclusión con todo lo ya mencionado, desde los comienzos, las grandes industrias de comida rápida, han hecho todo lo posible para poder vender su mercancía a los consumidores, siendo hasta el caso de crear publicidad y sacar al mercado de todo tipo de producto para satisfacer sus necesidades (como es el caso de los productos "lights" dónde llegan a utilizar como componente edulcorantes que perjudican aún más a la salud que en su presentación original) donde las cosas no son como parecen. Donde es mucho más saludable consumir productos frescos de origen animal o vegetal que aportan las verdaderas vitaminas y proteínas que nuestro cuerpo necesita para transformarla en energía, y no como nos las pintan en un intento de Marketing.
Atte: Nataly Cárdenas❤
Me gusta tu blog mucho tqm
ResponderBorrarGracias, a mí también
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